Un niño es la verdad con la cara sucia,
la belleza con una cortada en el dedo,
la sabiduría con el chicle en el pelo,
y la esperanza del futuro
con una rana en el bolsillo.
Enrique Rambal

¿ Porque tantos niños no acompañados de Centro America están pujando ansiosos por entrar a los EEUU? A ‘vuelo de pájaro’ se me ocurre pensar que los padres de esos menores, aterrorizados por la violencia y agobiados por la pobreza de sus países, no dudan en enviarlos a la búsqueda de un futuro mejor.

Es así como en el arduo camino hacia la tierra prometida esos niños deben enfrentar serios obstáculos y someterse a una ristra de abusos de todo orden. Si la fortuna los favorece y logran llegar a la codiciada meta, entrarán al limbo fronterizo donde se definirá su suerte. Aquí comenzará la pugna y la coalescencia entre la ley natural de la supervivencia y las leyes formales de la inmigración.

Normas de protección a los menores.

La Declaración Universal de los Derechos del Niño establece que todos los niños, sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, deben gozar de los derechos estipulados en la Declaración.  

Enfatiza el Documento que el niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño. En síntesis,  el niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Y es lógico que deba dárseles a los niños una atención especial y prioritaria porque no solo son seres físicamente más débiles sino porque son la materia prima que dinamizará el futuro de la humanidad. Los niños nacen inocentes y sin prejuicios y, por tanto, son susceptibles de absorber fácilmente el conocimiento y los patrones de comportamiento que se les inculquen.

Los niños no tienen la culpa de su condición social o económica y, por tanto, no merecen ser tratados como una variable más del ajedrez político. Devolver a estos niños al infierno del que vienen huyendo sería una medida despiadada y egoísta.

El manejo legal de los menores no-acompañados.

Los niños que llegan solos a la frontera usualmente son aprehendidos por los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (US Customs and Border Protection) quienes deben dentro de las 72 horas siguientes entregarlos bajo la custodia de la Oficina de Reubicación de Refugiados (Office of Refugee Resettlement).

La Oficina de Reubicación de Refugiados les dará albergue a los niños y se ocupará de buscarles un pariente o tutor legal que se encargue de ellos en los EE.UU. Si la Oficina no encuentra oportunamente a un patrocinante, entonces deberá hospedar al menor en centros de retención que ofrezcan el confort y los servicios básicos necesarios que lleve una vida equilibrada.

El procedimiento legal de asilo a niños no acompañados se limita a entrevistas con los oficiales de asilo y blinda a los menores contra las deportaciones expeditas. Los jueces de inmigración no tienen contacto directo con los menores.

Para obtener la protección se debe demostrar que el menor teme ser perseguido en su país de origen por, al menos, uno de los cinco motivos protegidos: raza, religión, nacionalidad, opinión política o grupo social en particular.

Si el menor no acompañado llegara a perder el caso legal debería ser deportado a su pais de origen. Sin embargo, en los casos de oriundos de Honduras, Guatemala y el Salvador, que conforman la gran mayoría de los menores retenidos, existe una elevada probabilidad de que se les otorgue el asilo debido a las extremas condiciones de violencia prevalecientes en esos países.

La siembra del futuro.

Los inmigración masiva de niños no acompañados a los EE.UU. representa uno de los primeros y mayores retos que debe enfrentar el gobierno de Biden. La solución en el corto plazo consistirá probablemente en acelerar el procedimiento de asilo a los menores y conseguirles patrocinantes de manera expedita. Una campaña publica de captación de guardianes legales podría ayudar en esto.

Entretanto, el Gobierno deberá dedicar los recursos necesarios para construir y equipar centros de retención adecuados, que garanticen a los menores recluidos condiciones de vida donde se les provea de educación, recreación, alimentación, asistencia médica y actividades deportivas.

En el mediano plazo, los EE.UU. y sus aliados internacionales deberán propiciar una especie de “Plan Marshall” de inversiones masivas para revitalizar las economías de Centro America y generar condiciones internas de seguridad y prosperidad que desestimulen la emigración de los nacionales de esos países.

Y, para seguir honrando a la niñez, cierro estas reflexiones con esta sabia frase de Khalil Gibran: Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.

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Autor: Alfredo González – (www.negociosenflorida.com)

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