De frontera olvidada a motor empresarial
Un prólogo con acento británico
Toda comunidad próspera tiene, en algún punto de su pasado, un momento en que alguien apostó por una tierra que casi nadie quería. En el caso de Kendall, esa apuesta llegó desde muy lejos y con acento británico.
En 1883, el Estado de Florida vendió una enorme extensión del sur del entonces condado de Dade a la Florida Land and Mortgage Company, un sindicato de inversionistas ingleses encabezado por Sir Edward James Reed. Amparados en las leyes de tierras pantanosas de la época, aquellos capitales adquirieron millones de acres a razón de unos veinticinco centavos cada uno: pinares, humedales y sabanas que entonces parecían más una carga que una oportunidad, aisladas y propensas a las inundaciones, a mitad de camino entre los incipientes caseríos de Coconut Grove y Cutler.
Para administrar semejante patrimonio, la compañía nombró en 1884 a uno de sus directores como fideicomisario de las propiedades en Dade: Henry John Broughton Kendall. Nacido en Lima en 1841, hijo del cónsul británico en Perú y hombre de banca en Londres, Kendall no fue un colono típico. Viajó a inspeccionar personalmente estas tierras y, ya entrado el nuevo siglo, se instaló para supervisar su desarrollo. Su nombre aparecía una y otra vez en las escrituras de la zona, y de tanto repetirse terminó bautizando a toda la región. Así, sin fundación oficial ni acta de nacimiento, nació Kendall.
Como esas tierras no estaban abiertas al homesteading —el reparto gratuito a colonos—, el crecimiento fue lento y deliberado. La primera oficina de correos abrió en 1914; la primera escuela, hacia 1929. Campamentos seminolas convivieron con los primeros agricultores hasta bien entrada la década de 1940, mientras tomates, aguacates y cítricos daban a Kendall su primera vocación económica: la agrícola.
De pueblo dormitorio a centro de actividad
Quien recorre hoy Kendall Drive difícilmente imaginaría aquella frontera rural. La gran transformación llegó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la expansión suburbana de Miami empujó hacia el sur y Kendall dejó de ser campo para convertirse en una de las zonas residenciales de más rápido crecimiento del sur de la Florida.
El punto de inflexión, para quienes vemos el mundo con ojos de negocio, tiene fecha y nombre: 1962, el Dadeland Mall. Con su apertura, Kendall dejó de ser un simple pueblo dormitorio para transformarse en destino comercial y de estilo de vida. Poco después llegó el Baptist Hospital sobre North Kendall Drive, y con él, empleo calificado, servicios y una clase profesional que decidió echar raíces. Las carreteras hicieron el resto: el Palmetto Expressway, la US-1, el Don Shula Expressway y la extensión del Florida's Turnpike convirtieron a Kendall en un cruce de caminos accesible desde toda la metrópoli.
Ni siquiera el huracán Andrew, que en agosto de 1992 golpeó a esta comunidad con fuerza devastadora, logró detener su marcha. Al contrario: la reconstrucción trajo modernización, códigos de construcción más exigentes y una nueva ola de inversión. Kendall se levantó más sólida de lo que era.
El Kendall empresarial
Hoy Kendall alberga a más de ochenta mil residentes y late con un pulso inconfundiblemente hispano. Más de la mitad de sus habitantes tiene el español como primera lengua, y sus calles reúnen a cubanos, colombianos, venezolanos y latinoamericanos de toda procedencia. Para quien hace negocios en el sur de la Florida, esa composición no es un dato demográfico: es un mercado, una fuerza laboral y un semillero de emprendedores.
El corazón económico late en Dadeland, distrito comercial por excelencia, con el Dadeland Mall y, más al sur sobre la US-1, el centro The Falls. Pero la actividad va mucho más allá del comercio minorista. Kendall ha sido cuna o sede de empresas de peso —desde la cadena Pollo Tropical hasta la fabricante de computadoras Alienware—, cuenta con el Kendall-Tamiami Executive Airport para la aviación general y de negocios, con un campus del Miami Dade College que forma talento local, y con un hospital de primer nivel que ancla todo un ecosistema de salud.
Lo que hace de Kendall un centro empresarial tan dinámico no es un rascacielos ni una marca célebre, sino la suma de miles de pequeños y medianos negocios: restaurantes, clínicas, talleres, franquicias, oficinas profesionales y comercios familiares. Es el terreno natural del main street business, ese tejido de empresas que se compran, se venden, se heredan y se reinventan constantemente. Precisamente el mundo en el que llevo más de dos décadas acompañando a compradores y vendedores.
Kendall comenzó siendo una apuesta de forasteros sobre una tierra difícil. Un siglo y medio después, es prueba viva de que el trabajo, la inmigración y el espíritu emprendedor pueden convertir un pinar inundable en uno de los motores económicos del sur de la Florida. Para quien busca comprar un negocio, vender el suyo o invertir en esta comunidad, la historia de Kendall deja una lección clara: aquí, quien apuesta con visión, prospera.
Alfredo González. Corredor de negocios de Florida I (786) 486-3615 I alfredo@negociosenflorida.com




